Que tu dinero piense como tú

En los últimos meses se han cruzado en mi camino una serie de vídeos, documentos y artículos donde se me interpelaba directamente: ¿qué se hace con mi dinero cuando está en el banco?

Siempre he tendido a pensar que el modelo de cajas (donde parte de sus dividendos deben destinarse a fines sociales) era mucho más beneficioso para el conjunto de la sociedad que el de los bancos, y por ello me entristezco al ver que se destruye este modelo: las cajas se fusionan para no desaparecer y los bancos las absorben.

Todo esto me ha llevado a plantearme cómo ejercer un control responsable sobre el dinero que decido ahorrar.

A menudo (algunos) intentamos vivir consecuentemente a nuestras ideas, pero a pesar de ello, nuestros actos favorecen situaciones que aborrecemos: estamos en contra de la esclavitud, pero compramos camisetas a 5 euros en grandes superficies; estamos en contra del calentamiento global, pero usamos el avión cuando podemos usar el tren; solemos reciclar, pero compramos comida innecesariamente sobre-envasada en plástico… y finalmente estamos en contra de la actitud de muchas empresas y ciertos sectores de producción, pero los subvencionamos con nuestro dinero.

Cuando empecé a leer que mi banco invertía mi dinero en fabricación de munición de armas ligeras que se vendía a África, en empresas que convierten la vida de los agricultores sudamericanos en un infierno, en empresas que se dedican a la especulación inmobiliaria produciendo muchísima pobreza en mi propio país…eso sin contar con los movimientos especuladores de los propios bancos como motor de la pobreza global y fuente de la desestabilización de los últimos tres años, me plantee: “¿cómo puedo estar tan tranquilo con todo esto y hacer la vista gorda, simplemente porque me dé un X% de rentabilidad por mis ahorros?“.

Empecé a investigar alternativas (¿saco mi dinero del banco como proponía Eric Cantoná?  ¿Lo invierto directamente – como accionista – en empresas en las que creo?) y buscando descubrí el concepto de banca ética. No me voy a extender en definir este concepto (dejo un enlace), ya que no soy ningún experto económico, pero básicamente es un sistema bancario donde todas las inversiones se realizan en empresas y proyectos que tengan un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente.

Hay diversos bancos que funcionan así, pero el que más me ha sorprendido (y en el que he abierto una cuenta) se llama Triodos. Este banco invierte en proyectos sostenibles, que sean positivos para la sociedad, apuesta por proyectos de integración de discapacitados, igualdad de género, proyectos culturales, apoya a emprendedores que crean en la agricultura ecológica, sostiene cooperativas, apoya las energías renovables, manteniendo además un interés bastante decente…en fin, era lo que buscaba.

La cuestión es, con lo poco que cuesta abrir una cuenta (te mandan un formulario a casa y mandas tus datos y una fotocopia del dni), ¿no es absurdo pasar un día más siendo participes de un circo con el que no estamos de acuerdo? ¿No pensáis que esta es una forma sencilla y genial de marcar la diferencia con nuestros actos?

Creo sinceramente que son pequeñas decisiones como ésta, pequeños cambios, los que hacen cambiar las cosas: aportar con nuestros gestos diarios un cambio en nuestro entorno, un cambio que no llegará de la noche a la mañana, sino gracias a los pequeños granos de arena que realmente marcan la diferencia.  Y es por ello que lo comparto con vosotros: para que cada vez más personas apuesten por un cambio positivo.

Espero vuestros comentarios, y si os ha gustado, compartidlo.

Un saludo,

Juan Fernández

[Créditos de las imágenes: img1 & img2]

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3 respuestas a Que tu dinero piense como tú

  1. Ruben dijo:

    Muy buen artículo, enhorabuena! Coincido contigo en la necesidad de que nuestro dinero sea consecuente a nuestra forma de pensar o nuestros ideales, lo malo es que esto no es siempre posible, ya sea por disponibilidad de oficinas, cajeros…

    En lo que no estoy totalmente de acuerdo contigo es en la “destrucción” de las cajas. Actualmente están en una situción límite debido a su mala gestión: como no tienen (tenían) necesidad de obtener beneficios y la mayoria de los gestores eran nombrados “a dedo” por los políticos de turno, el endeudamiento era increible (véase las deudas en ladrillo de las cajas españolas) y las obras sociales, en época de necesidad como la ctual, casi nulas. En época de bonanza, todo el mundo “se sube al carro” e invierte…

    Con esto lo que pretendo decir es que el objetivo de las cajas es muy bueno y necesario, pero por diversas circunstancias no se estaba cumpliendo. Por tanto, si operan como bancos, lo normal sería que se convirtieran en eso, en bancos, que es a lo que ahora obliga el gabierno. Un ejemplo de cajaj “responsable” creo que puede ser la red da Cajas Rurales (presentes en Andalucia, no se si en más comunidades), de las que una de sus razones de existencia es el apoyo a las zonas rurales.

    Juan, perdona este “tocho”, pero realmente me ha parecido muy importante este tema y quería dejar “un granito” en este debate. Gran artículo! Enhorabuena.

  2. Julio dijo:

    Me alegro mucho de que hayas tratado este tema. Es algo que siempre me he planteado pero nunca he llegado a profundizar. Sin duda le echare un ojo a Triodos, muchas gracias por la investigacion!

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